Las personas y las comunidades responden de diversas maneras a los riesgos o situaciones de vulnerabilidad que enfrentan: la resiliencia es una de estas. La resiliencia constituye un proceso transformador que permite a las víctimas reescribir sus narrativas, construir comunidades solidarias y abogar por un cambio social significativo, el cual puede llegar a convertirse en movimientos sociales que luchan por la justicia y la protección de los derechos humanos.
Ámbitos territoriales: local, nacional, internacional.