La relación entre tecnologías emergentes y criminalidad plantea una serie de problemas complejos que requieren un análisis profundo desde diversas perspectivas, tanto sociales como éticas, legales y tecnológicas, ya que dan origen a nuevas formas de criminalidad. Si bien las nuevas tecnologías pueden ser un instrumento poderoso para luchar contra el crimen, también abren la puerta a nuevas formas de actividad delictiva, lo que requiere un enfoque integral para gestionar sus impactos tanto positivos como negativos.

Ámbitos territoriales: local, nacional, internacional.